miércoles, 2 de marzo de 2011

A proposito de la encuesta

A propósito de la Encuesta de Hábitos y Consumos Culturales de los Mexicanos 2010.

Clara Pontifes, profesora de música y cantante, soltó la bomba en el salón destinado al Seminario de Actualización Docente: La mitad de la población no consume cultura. O al menos eso dice la Encuesta de Hábitos y Consumos Culturales de 2010. Surgieron inmediatamente las opiniones. Que si en un pueblo no tienen biblioteca, que son hay dinero, que el desempleo, que el gobierno (siempre en todas las quejas aparecerá el gobierno local, estatal y/o federal). Este pequeño aporte se volvió significativo no por lo que se dijo, sino por la relación que hice entre las ponencias, los ponentes y los receptores.
Las ponencias del área de Artes estaban relacionadas a la importancia de cada disciplina en el proceso de enseñanza aprendizaje de la gente en general. Algun@s hablaron específicamente de sus alumn@s, otr@s de l@s niñ@s, también hubo la mención de la población en general: el resto.
L@s asistentes eran profesores de deportes (natación, futbol, tae kwon do, gimnasia, etc), el área de conocimientos (ciencias, inglés e historia) y artes (música, teatro, danza y artes plásticas). Para mi buena o mala fortuna, fui la última en exponer. Esto me dio la oportunidad de observar como las caras se fueron cansando más y más, denotando un aburrimiento insoportable a veces, otras veces un disimulado interés y finalmente, en sus brillantes excepciones, un entusiasmo que no podía esconderse.
L@s ponentes hablaban, mencionaban temas interesantísimos a través de monólogos que en diferentes ocasiones pasaron desapercibidos. Realmente no había una intención de comunicar, sino de “educar”, de “enseñar”, de “imponer”. No estoy demeritando con esto a l@s compañer@s, aclaro. Pero entre más observaba cómo los “profes” iban abandonando la sala, o entablaban algún juego entre ell@s, me percataba de que no les interesaba en absoluto el tema que estaba en el asador ¿Por qué?
Porque al expositor no le había interesado para nada acercarse a l@s otr@s. Porque el expositor no había asumido la responsabilidad de transmitir un mensaje de manera clara. Porque al ponente no le había dado la gana involucrar a l@s receptores al tener el poder de estar al frente de tod@s: el poder escénico.
Me traslado a la primaria y observo un grupo de niñ@s. L@s más aplicad@s suelen ser l@s que responden a los objetivos de un plan de estudios. Eso no implica forzosamente que sean l@s más “inteligentes”. Al resto no le gusta la escuela, no le interesa su educación. Las juntas de padres de familia giran en torno al convivio, al chisme, a las calificaciones, a los resultados, a la puntualidad, a todo menos al proceso de aprendizaje.
¿Qué relación existe entre el profesor de gimnasia que se salió del auditorio y el niño que no le importa la historia de México? Además de la evidente apatía, es notorio que no hayan una conexión entre ellos y el tema en cuestión. No hay aprendizaje significativo. No se involucra en el proceso de enseñanza-aprendizaje porque no hay una relación entre el expositor/docente, el tema/materia y el profesor/niño.
El estar frente a un número determinado de personas te da un poder: el poder de ser escuchado y atendido durante una cantidad de tiempo. El artista tiene este poder a través de la danza, el teatro, la literatura, la música, el cine, las artes visuales, el performance; sin embargo, suele engolosinarse con ese poder y aún peor, suele volverse adicto al aplauso. También tenemos a otro sector que, por el contrario, se empecina tanto en su propia búsqueda, que llega a ser un artista en proceso.
Si bien son dos factores importantes tanto el contenido (el famoso discurso) como la arrogancia del artista, tenemos un tercero, el cual, según mi opinión, considero el fundamental: la educación.
Existen alrededor de 11 millones de niñ@s en el país que estudian educación básica (preescolar, primaria y secundaria). Una de las materias impartidas por la Secretaría de educación Pública es nada más y nada menos que Educación Artística. Sin embargo, al sondear entre l@s niñ@s, vemos que los contenidos de esta materia distan mucho de una iniciación a la educación artísitica: se limita a manualidades y en el mejor de los casos a educación musical, danza folklórica o pintura, fungiendo estas como el relleno para las festividades escolares y/o políticas.
México, un país en el que la población en su gran mayoría está acostumbrada a delegar en vez de asumir responsabilidades. El lugar en el que much@s padres de familia designan a la escuela como el lugar que educará a sus hij@s, ya sea en una escuela pública o bien, pagando una escuela privada. Un país en el que la salud es tema médico, lo espiritual concierne a lo religioso y el poder se va directo a los políticos. México, el país en el que vivo.
Cierto es que tenemos un gobierno abiertamente orientado a la globalización, un gobierno de derecha al que las humanidades le parecen inútiles. Un gobierno en el que la investigación docente, académica y artística no figuran en el presupuesto como prioridad. Recientemente se eliminó la materia de historia en algunos grados de educación básica y se ha hecho lo mismo con materias como ética, lógica y filosofía, bajo el argumento de que no producen. La educación pública en México no está actualizada. Se recurre a la facilidad de cumplir con el objetivo, por encima del aprendizaje del alumno.
Vuelvo a armar el rompecabezas con la experiencia de la ponencia, la educación, la descomposición social y política. Si bien, la inestabilidad económica del país traducida en la pobreza de millones de familias mexicanas es un factor de peso para no ir al teatro, existen también otros millones de familias que, a pesar de tener los recursos económicos suficientes, jamás se acercan a ver danza. Much@s prefieren ir al cine a ver una película de Hollywood, otr@s prefieren irse a ‘antrear’ o comprarse una prenda de marca. El arte lo consideran simplemente aburrido y lo que llega a figurar entre su gusto es el arte comercial, el “famoso”, el “bonito”. También es muy cierto que much@s ‘artistas’ jamás se acercan a ver otras obras que no sean suyas, de sus amig@s o de alguien reconocido.
Así es tristemente el mercado del arte, ya que el factor económico y la gente con poder adquisitivo deciden qué es y qué no es arte. Baste el ejemplo de la popularización de Frida Kahlo a nivel mundial a partir de que Madonna compra un cuadro de ella. O la más reciente inauguración del museo Soumaya, propiedad de Carlos Slim con su colección personal exclusiva de obras de arte. O de la danza impulsada por los medios masivos de comunicación y la moda de la película más ligera de Darren Aronofsky que he visto: El Cisne Negro.
La frivolidad y la superficialidad son la punta del iceberg. Actualmente se priorizan el poder adquisitivo por encima de la transformación de la humanidad. A través de diferentes medios somos violentamente bombardead@s por anuncios comerciales que se encargan de escupirte a la cara: “tengo el poder de estar aquí y tú no” “tengo el poder de llegar a millones de personas y tú no” El arte no ha sabido aprovecharse de su poder escénico.
Entonces, ¿de quién es la responsabilidad de que no se consuma arte, específicamente danza en este país?, ¿cómo establecer un vínculo entre la gente y el arte sin hacer funciones meramente didácticas?, ¿cómo acercarse al arte y no morir en el intento?, o mejor aún ¿por qué consumir arte?
El aprendizaje emerge como una respuesta, ya que genera posibilidades múltiples de acercamiento. La experiencia estética es fundamental en el proceso de apropiación específica de la realidad. Mientras se sigan enseñando fórmulas de cómo hacer las cosas (la dichosa metodología), jamás habrá una independencia, mucho menos un aprendizaje significativo. Mientras el arte quede relegado al ego de los ‘artistas’, no tiene posibilidades de subsistir. Mientras se sigan haciendo obras alejadas de la realidad de la gente, no esperemos que haya consumos masivos de arte (como las ofertas del supermercado o las baratas de fin de temporada), aunque también me pregunto por qué tendría que ser esta la finalidad del arte.
2011 se presenta como un año duro y decisivo para México. Los mayas profetizaron sobre el 2012 como la revolución interior del ser humano, no como la destrucción que nos quiere vender Estados Unidos desde hace varios años. Apocalipsis significa revelación, no fin del mundo. Conocimientos y fuentes de los mismos sobran. La cultura es un derecho universal del ser humano, al igual que la educación. Ejerzamos nuestros derechos, vaya, comencemos por conocerlos para poder vivirlos y exigirlos.
Urge revisar cuál es el planteamiento del arte en la escuela. Urge dejar de dar ‘clasesitas’ como la chamba que te sacará de apuros este mes. Es necesario asumir responsabilidades y tomar nuevos retos educativos, independientemente de lo que el gobierno establece, da o pide. Podemos seguir emitiendo discursos gastados y responsabilizando a los políticos (que tampoco se eximen los sinvergüenzas). El verdadero cambio comienza por un@ mism@. Considero que la responsabilidad de que la gente no consuma arte es mía y tuya. Entonces, ¿qué sugieres que hagamos?
Adriana Segovia Castañeda
México, D.F., a 2 de marzo de 2011.

Aprendizaje corporal

APRENDIZAJE CORPORAL

Brevísimo ensayo de la conciencia y expresión corporal

hasta la improvisación como recurso

El cuerpo humano es una estructura perfecta que ha inspirado a todos los inventos que el hombre ha desarrollado: edificios, máquinas y dispositivos. Funciona de manera íntegra y no aislada desde el principio de su existencia en el vientre materno, sincronizando. Posee una inteligencia innata, de la cual derivan otras, mismas que van acumulándose con la experiencia sensorial una vez que este ser se encuentra en el exterior.

El bebé va adquiriendo los conocimientos necesarios para sentarse, desplazarse, pararse y acostarse. La experiencia de caerse es fundamental para obtener logros. Empujar, jalar, recoger, estirar: elementos de locomoción básicos que permitirán al niño desarrollar otros movimientos y acciones como correr, girar y saltar. El juego tiene un papel muy importante en este proceso, ya que permitirá al niño desarrollar habilidades como fuerza, destreza, agilidad y velocidad, entre otras. Sin embargo, con el paso del tiempo, estos impulsos naturales del cuerpo comienzan a bloquearse, a difuminarse o bien a esconderse. Lo que al cuerpo le es orgánico y natural cuando niños, se vuelve muchas veces difícil en la adolescencia y todo un reto en la etapa adulta.

En todo proceso, es necesario tener un primer acercamiento. El método científico habla de la observación como el primer acercamiento. Considero que es la exposición de todos los sentidos con el entorno la que nos brinda una oportunidad de conocimiento. Muchas veces nos dejamos guiar únicamente por la vista sin prestar atención a los demás estímulos (sonidos, olores, sabores y otras sensaciones) lo cual no permite al ser humano conocerse en su totalidad.

Cada proceso en la vida del ser humano es importante y no se debe ni eliminar ni apresurar El hecho de que un(a) niñ@ aprenda a caminar antes que a gatear no es por nada un motivo para celebrar, ya que es una conexión neuronal perdida. El gateo se da regularmente entre los ocho y doce meses; facilita la creación de conexiones neuronales entre los dos hemisferios cerebrales, lo que genera el patrón cruzado, el cual permite alternar y sincronizar el lado derecho con el izquierdo para realizar diferentes movimientos. El no hacerlo se traducirá años después en problemas de disociación, o lo que comúnmente conocemos como problemas de coordinación. Curiosamente las personas con carencias en su educación psicomotriz en su etapa adulta son más propensas a sufrir accidentes relacionados con sus reflejos (acción/reacción).

Otro proceso fundamental y digno de revisar es la respiración. Es fundamental conocer la respiración propia para aprender a manejar la misma. No sólo revisarla teóricamente, sino de manera práctica y vivencial: sensorialmente. La respiración en un bebé es continua: todo su cuerpo respira. A medida de que va creciendo, el aire encuentra obstáculos para oxigenar de manera óptima al cuerpo. Estos obstáculos pueden ser emocionales, o bien, posturales (que por inverosímil que parezca tienen una relación directa).

El autoconocimiento conlleva a construir una autoimagen, y a su vez, a crear autoestima ¿Cómo quererme sin conocerme? Por esto, es necesario enfatizar e introducir una cultura real del cuerpo humano, sin tabúes ni prejuicios. Relacionarme con mi propio cuerpo de manera real me lleva, por consecuencia, a relacionarme con mi ser y mi estar. Permitirme explorar a través de los sentidos, enriquece en todo momento mi acervo, mi conocimiento. Más allá de lo que pueda verse, es lo que puedo sentir. “Si se siente bien, seguramente se ve bien” suele decir Alito Alessi, creador de el método de improvisación para grupos mixtos, Danceability.

La expresión corporal es un modo y medio de comunicación no verbal que permite desarrollar habilidades físicas. Todo ser vivo tiene un lenguaje corporal propio, el cual utiliza para sobrevivir. Es el modo en el que define su territorio, en el que se asienta, en el que se defiende. Los seres humanos somos los únicos que hemos aprendido a bloquearlo y a fragmentarlo inventando otros recursos para comunicarnos. Hemos priorizado lo material por encima de lo corporal. Sin embargo, nada reemplaza el estar frente a otro cuerpo y establecer un vínculo sin la necesidad de las palabras.

Existen muchos estudios sobre la postura, el gesto y sus significados. La rigidez, el cuerpo enconchado, un cuerpo erguido, un pecho expuesto, la mirada perdida. Todos indican lo que verdaderamente sucede dentro de este ser.

Actualmente existen muchos modos de acercarse al cuerpo; sin embargo, mientras la educación se rija por seguir a un modelo (tratar de igualar al profesor a partir de los objetivos que él establece), difícilmente se logrará una apropiación específica y honesta del conocimiento. De cualquier modo, celebro que existan tantos caminos accesibles ahora para llegar al mismo, más aún en estos tiempos en los que vivimos en una profunda crisis, no sólo económica, no sólo política sino humana y social. Pareciera a veces que debemos archivar números en nuestra memoria y priorizar las cuestiones materiales y económicas por encima de nosotr@s mism@s, cuando una de las prioridades debiera ser re-aprender a comunicarnos: aprender a escuchar y a hablar, a leer y a escribir, a recibir y a dar.

El desarrollo de habilidades corporales no tiene por qué ser exclusivo de los deportistas, de los bailarines, de los acróbatas, de los performers, de los artistas escénicos. El avance corresponde a un conocimiento profundo del ser. La evolución debe ser pareja, sin distinguir ni olvidar las condiciones sociales. Si bien el medio en el que cada uno se desenvuelve, determina a la persona, esto no debe volverse un obstáculo.

En la clase de danza contemporánea del programa Niñ@s talento, más allá de aprender pasos y desarrollar virtuosismo técnico, aprendemos a conocer nuestro cuerpo y a partir de ahí a potencializarlo. Aprendemos a conocer y establecer nuestros límites. Jugamos mucho para descubrir qué tanto podemos hacer. Para esto, específicamente sirve la improvisación.

Por lo general, existe la idea de que improvisar es hacer las cosas al aventón, cuando en realidad improvisar es hacer algo sin haberlo preparado premeditadamente con los recursos que se tengan a la mano. Escénicamente, existen técnicas para improvisar; es más existe gente que se dedica profesionalmente sólo a improvisar y de eso vive.

La improvisación en realidad sí requiere de conocimientos previos que te permitan manejar los recursos que tengas en el momento. La improvisación requiere de estar en tiempo presente con los sentidos bien abiertos, tanto para prevenir cualquier accidente, como para permitir qué suceda lo que tenga qué suceder. La improvisación sirve como recurso didáctico en el momento en el que una actividad no funciona, ya que esto te permite resolver de manera creativa una situación determinada, te permite buscar modos para aproximarte a un tema. Es un experimento en el cual no hay fracasos. El error más allá de verse como fracaso, debe aprender a verse como una valiosísima oportunidad de aprendizaje.

Hay que hacer a un lado la idea de que sólo a partir de un grupo callado y quieto, se pueden establecer las condiciones óptimas para aprender. Los niños son por naturaleza, curiosos, inquietos. En la escuela primaria y en la casa suelen aprender a reprimir esa creatividad disfrazada de impertinencia. Entonces pregunto, ¿eso queremos? ¿Niños que aprendan a responder estímulos? ¿Futuros adultos que aprendan únicamente a ejecutar órdenes y a decir “sí, señor?” Necesitamos gente crítica que aprenda a trabajar en equipo, a relacionarse, a comunicarse, a dialogar, a proponer, a crear, a pensar, a sentir, a vivir.

El cuerpo es de quien lo trabaja. Conocerlo y aprender a habitarlo no puede seguir siendo tarea exclusiva de los artistas escénicos o de los atletas. Es tarea de todas y todos los que poseemos un cuerpo. Y siendo docentes, es responsabilidad nuestra lo que sucederá mañana con los pequeños cuerpos que tenemos a nuestro cargo una vez por semana. Con esto reafirmo que la educación corporal más allá de brindar una serie de pasos, códigos y virtuosismos, debe trascender de la escena misma para su desarrollo: hacer del aprendizaje del cuerpo una cultura general y no sectaria que permita una verdadera transformación de la humanidad.